Archivo para la categoría: 'Cuentos'
Las Casas de la Vida: Estanislao

Los Hechizos de la Vida: Tazos y Cocainómanos
Sin darle más importancia, dejándolo para luego, me lo guardé en el bolsillo agradeciéndole que quisiera venir conmigo. Y empecé a vaciar el correo de spam y otras e-alegrías.Tras cientos de mails revisados, procesados y respondidos o borrados, todavía tenía que hacer cosas y el cibercafé cerraba. Tras asegurarme de no dejar nada abierto, pagué y salí.
A caminar un poco... En tal deriva, decidiendo a qué otro punto de ciberconexión iba, metí la mano en el bolsillo, toqué el tazo, y me dió por acariciarlo. Me pareció que le gustaba.
Acto seguido, algo que noté sin verlo disparó mi alerta. Se me acercaba un ... Continúa leyendo.
El Vortice, un ritual màgico.

El hombre camino sin prisa hasta el borde de la marisma. Los bordes de los riscos despuntaban en siluetas recortados por la luna. Descubrió un claro como el que se había imaginado, cercano a la orilla de la playa y sin embargo no muy lejano a la desembocadura del río.
La playa era modesta. Una leve meseta antes de bajar a la orilla llena de palmeras, al final, un incipiente riachuelo cortaba el camino a la montaña.
Espero con paciencia que la luna estuviera en su apogeo y desarmo su ... Continúa leyendo.
Un Comienzo.
Se encontró esa vez rodeado, casi sepultado entre escombros. Ruinas desconocidas pero que tenían un olor que ya conocía. Muerte. Hacia tanto tiempo que no la experimentaba que lo tomo por sorpresa. Desconcertado intento levantarse y el dolor en su cuerpo magullado lo hizo respirar profundo, miro a las estrellas buscando una señal que lo ubicara en ese espacio que no debía estar pero no había nada. Soledad, silencio y fetidez era lo que reinaba, desconcierto. Casi no sabia quien era para el momento en que despertó y pensó en su vida anterior, hizo un gran esfuerzo por recordar la batalla que lo llevo allí y miles de agujas candentes volaron a su pobre mente adolorida, el corazón casi estallo en espasmos ... Continúa leyendo.
Desde que te has ido

Me sigo preguntando cómo sigo aquí, del modo que sea. No puedo creer que continúe en este lugar, sin ti. No entiendo cómo ocurrió, qué fue lo que nos llevó hasta el momento en que todo acabó, en que todo comenzó. Ni siquiera sé qué fue lo que motivó la última discusión, no consigo recordar cómo empezó. Pero sí sé cómo terminó. Aun recuerdo el portazo, retumba en mis oídos continuamente.
Ese portazo fue el final, el principio. Me quedé allí, de pie, esperando a que volvieras. Creyendo que lo harías. Confiando en que regresarías. Pero no volviste. Después de algún tiempo que pudieron ser minutos u horas, conseguí moverme. Después de unos días volví a mi vida. No sabía que era posible vivir con un dolor tan inmenso, hubiese pensado que un dolor ... Continúa leyendo.

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