Archivo para la categoría: 'Cuentos'
Magiazos y Vida: Improvisación nº…
Andaba por casa con un puñado de cubitos de hielo en la mano, cuando empezaron a oírse gritos desde la calle. Dos grupos de tipos, tirados en lados contrarios de la acera, empezaban a discutir y envalentonarse.
Cogí algunos de los cubitos, y los tiré en dirección a un punto cardinal; otros tantos, a otro; lo mismo con el tercer punto cardinal.
El cuarto puñadito lo dejé deshacerse al sol de la tarde.

Los gritos desaparecieron, como hielo al sol, en una tarde de verano.
Segunda Sincronía Filmográfica y Cotidiana
Estimad@s Sorors y Fraters:
Me dejaron un DVD de esta película:

y la ví mientras compartía una maravillosa cena con mis amores. La iluminación de la sala fueron la pantalla del combo DVD-reproductor y unas velas goteando sobre botellas vacías de chianti y Beaujolais.
Tras la película, una de mis amadas se acostó con la inestimable colaboración de su madre.
Mientras esperaba, oí ruidos en la cocina.
Algo así de pequeño se paseaba por la fregadera:

Se asustó muchísimo (pobrete) y se fue por donde entró: la ventana de la cocina.
Las Casas de la Vida: Estanislao

Los Hechizos de la Vida: Tazos y Cocainómanos
Sin darle más importancia, dejándolo para luego, me lo guardé en el bolsillo agradeciéndole que quisiera venir conmigo. Y empecé a vaciar el correo de spam y otras e-alegrías.Tras cientos de mails revisados, procesados y respondidos o borrados, todavía tenía que hacer cosas y el cibercafé cerraba. Tras asegurarme de no dejar nada abierto, pagué y salí.
A caminar un poco... En tal deriva, decidiendo a qué otro punto de ciberconexión iba, metí la mano en el bolsillo, toqué el tazo, y me dió por acariciarlo. Me pareció que le gustaba.
Acto seguido, algo que noté sin verlo disparó mi alerta. Se me acercaba un ... Continúa leyendo.
El Vortice, un ritual màgico.

El hombre camino sin prisa hasta el borde de la marisma. Los bordes de los riscos despuntaban en siluetas recortados por la luna. Descubrió un claro como el que se había imaginado, cercano a la orilla de la playa y sin embargo no muy lejano a la desembocadura del río.
La playa era modesta. Una leve meseta antes de bajar a la orilla llena de palmeras, al final, un incipiente riachuelo cortaba el camino a la montaña.
Espero con paciencia que la luna estuviera en su apogeo y desarmo su ... Continúa leyendo.

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