Archivo para la categoría: 'Cuentos'
Al Norte De Mi Reino
Decenios ha, en un pequeño reino ya olvidado, vivió y sintió un joven príncipe llamado Javier. Dicho principito llevaba una existencia feliz junto a los demás infantes del lugar que, como él, habían quedado huérfanos de padre y madre.
Su abuela, la Reina Romana, lo acogió bajo su manto cuando sus padres murieron en la invasión de los salvajes, un ejército de desterrados que sobrevivían asaltando aldeas y ciudades. Dichos salvajes fueron repelidos con éxito y jamás volvieron a atacar el pequeño reino, pero el precio a pagar fue la vida de muchos ciudadanos, que murieron por defender sus tierras.
El Príncipe Javier era uno más en el reino, llevaba una existencia humilde más propia de un campesino que de un futuro rey. El reino había sido basto en otros días, numeroso en ... Continúa leyendo.
Cuarto Aniversario del Monasterio
La princesa y el vagabundo
Érase una vez, en una tierra muy lejana a la nuestra en el tiempo y en la distancia, un reino milenario regido por un viejo rey y su hija la princesa. Sus leyes eran tan puras y tan justas que se decía que en ese reino nunca nadie había padecido de necesidad, de hambre o de enfermedad. Su reino era tan perfecto que se decía que el rey y su hija la princesa no eran realeza, sino que eran una manifestación de los dioses aquí en la tierra, en donde habían venido a traer de vuelta el jardín del edén.
Un día la princesa fue convocada a la cámara real en donde la esperaba su padre el rey. "Hija mía" –dijo el rey- "mi trabajo aquí ya esta ... Continúa leyendo.
Magiazos y Vida: Improvisación nº…
Andaba por casa con un puñado de cubitos de hielo en la mano, cuando empezaron a oírse gritos desde la calle. Dos grupos de tipos, tirados en lados contrarios de la acera, empezaban a discutir y envalentonarse.
Cogí algunos de los cubitos, y los tiré en dirección a un punto cardinal; otros tantos, a otro; lo mismo con el tercer punto cardinal.
El cuarto puñadito lo dejé deshacerse al sol de la tarde.

Los gritos desaparecieron, como hielo al sol, en una tarde de verano.
Segunda Sincronía Filmográfica y Cotidiana
Estimad@s Sorors y Fraters:
Me dejaron un DVD de esta película:

y la ví mientras compartía una maravillosa cena con mis amores. La iluminación de la sala fueron la pantalla del combo DVD-reproductor y unas velas goteando sobre botellas vacías de chianti y Beaujolais.
Tras la película, una de mis amadas se acostó con la inestimable colaboración de su madre.
Mientras esperaba, oí ruidos en la cocina.
Algo así de pequeño se paseaba por la fregadera:

Se asustó muchísimo (pobrete) y se fue por donde entró: la ventana de la cocina.



Todos los escritos y demás material publicado en esta página son propiedad de sus respectivos autores. La reproducción parcial o completa de cualquier material está estrictamente prohibida sin el consentimiento escrito del autor del mismo. TODOS los derechos reservados.