Teoría De Una Posible Razón Por La Que La Masa Abrasa Un Futuro Orwelliano

Bueno para que el que lea este ensayo, y no tiene la más mínima idea de que significa Orwelliano, este primer párrafo se tomará a la tarea de explicar. Esa palabra se compone del apellido de “pluma” del escritor ingles Eric Arthur Blair, o mejor conocido como George Orwell. Durante su vida, hizo muchas cosas, y aunque murió apenas a los 47 años, dejó dos libros que le permiten tener un lugar en la historia literaria. El más conocido de estos se llama Mil Novecientos Ochenta y Cuatro (1984). Esta historia dystópica (contrario de utópica), habla de un hombre y como se revela contra una sociedad futura totalitaria. El término Orwelliano se utiliza hoy día para describir acciones y/o organizaciones reminescentes de la sociedad totalitaria representada en la novela. En otras palabras un futuro bajo el nuevo orden mundial que tanta gente profetiza estamos ya encaminados.
Con eso fuera del paso, es importante entender algunas cosas que una vez uno empieza a pensar por sí mismo, olvida, no por tonto, sino porque es una condición de humanos. Cuando uno no sabe algo y de alguna manera encuentra ó le dicen la respuesta, cuando ve a otra persona pasando por la situación se le hace inentendible como no acaban de entender el problema. El problema es que la gente no piensa, y le gusta que le digan que hacer y les resuelvan sus situaciones de la manera más sencilla posible.
Mirando las noticias, leyendo los periódicos me percato de lo siguiente, ese bulto de gente del cual en mi mundo le decimos masa, la fuerza laboral de cuello blanco, el “heartland of america”, las personas de poca educación que viven para trabajar, muchas veces en fábricas y/o empresas de manufactura en la gama de los países desarrollados, lo único que les interesa es poder trabajar para mantener su familia. No tienen planes de ser grandes magnates, no tienen planes de vivir vida de rockeros, no tienen metas de viajar el mundo ni conocer gente interesante. Estas personas solo quieren vivir una vida con su familia, proveer, y tener un poco de tiempo libre para descansar las pupilas. Por lo general, la persona que despierta de ese sueño ideológico que discutí en mi escrito anterior, tratan de disfrutar más la vida, sea lo que signifique eso.
Entonces hay que entender que es esa visión Orwelliana, de una sociedad unificada. Muchos no nos damos cuenta pero estamos siendo llevados de la mano a tal no solo por las acciones de los líderes políticos sino por la propaganda publicitaria de los medios, como por ejemplo Hollywood. Es un sinnúmero de películas donde podemos ver un mundo dirigido por una especie de organización mundial de orden. Una especie de Naciones Unidas pero con poder real. En películas más contemporáneas y populares como Starship Troopers, Biccentenial Man, y hasta comedias como Austin Powers.
La gente ya lo ve como algo normal, algo que va a pasar, que estamos trabajando para eso. Cada vez que la globalización se extiende lo vemos. Primero por la unión europea, modificando una sola moneda para Europa y ahora las comunicaciones secretas en América del Norte para crear una unión similar entre los 3 países que le forman. Se dice que Suramérica tiene una meta similar, y ahora con tanto líder izquierdista simultáneo, quizás sea algo que suceda más pronto que tarde.
Se preguntarán que tiene que ver todo esto con el que la masa apruebe y abrase este tipo de dirección. Como les decía, estas personas lo que piensan es en trabajar, dejar las pestañas para su empleador y no tener que preocuparse por la pérdida de su empleo. Lamentablemente la inestabilidad de la economía mundial y la competencia del mercado libre no garantiza que el gigante de X o Y industria no sea apabullado por algún nuevo competidor con una propuesta más fresca y con menos gastos y necesidad de mano de obra.
En la actualidad en mi realidad adyacente lo veo a diario. Plantas de manufactura cerrando por ventas bajas, o desarrolladoras que no cumplen su cuota o farmacéuticas que pierden la patente de algún producto que en su corrida anterior les generaba enormes ingresos. Y los peones obreros son los que sufren las circunstancias de los ahorros corporativos, teniendo que ser mantenidos por el gobierno, mientras estos tratan de absorber que su trabajo de 15 años no existe y tiene que aprender a hacer algo nuevo y cambiar su rutina de manera absoluta.
Es una realidad que la gente no le gusta el cambio, lo detesta y hace todo lo posible para evitarlo. Desde no cambiar sus ordenadores y sistema operativos hasta que dejan de funcionar, hasta seguir utilizando vehículos de motor, apenas aprobados por el departamento de transportación.
Ese mundo Orwelliano, al que nos vemos direccionados a pasos de tortuga en patineta, ofrece una organización estructurada donde ese mercado libre no existe. Un sistema totalitario donde la empleomanía sería asegurada de por vida, es decir, hasta el fin de la vida productiva del peón. La globalización no es una herramienta para la comodidad de los consumidores. La globalización es el primer paso en donde los lazos se crean para establecer los nudos del futuro. Si, no voy a negar que tenga su lado positivo, quien lo va a negar. Para el consumidor actual, en esta democracia ficticia que disfrutamos es algo extremadamente conveniente, que a su vez es una oportunidad antes de un posible abismo geo-político que hay que saber aprovechar, desarrollando conexiones con personas en distintas partes del mundo que piensan abiertamente y no permean en las garras de la masa.
Pero la gente no puede ver más allá de las decisiones que no entiende, o algo así dice la cita. Ellos ven un futuro que se les esta presentando donde las amenazas de guerra serán nulas, donde hay empleo y donde la seguridad es implícita. Lo que no ven es que es una utopía que no puede llegar, porque para mantener el orden hay que mantener a la gente en fila, en un estado de pánico, de continua vigilancia. Parecida, sino igual, a la que vive ahora América con su Guerra Contra El Terrorismo.
La masa abrasa con ojos ciegos ese futuro porque le promete unas cosas que desean. Es como el cuento de Fausto donde obtiene lo que quiere a sabiendas de lo que viene, y está tan enfocado en lo que desea, que no se fija lo que realmente le va a costar al final. Y como la masa es la que mueve el barco, esa es la dirección que todos vamos, querramos o no. Uno puede manipular la realidad personal, pero se requiere de un evento de una magnitud desproporcionada para desasociar a este abultado número de personas de esta dirección. Al final del día esta es la opinión de un paranoico por excelencia con ínfulas de conspirador. Realmente que se yo lo que sucede. Ustedes háganle caso a sus líderes políticos. Ellos si saben lo que les conviene y no este servidor.
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Hay 3 comentarios »
Comentario por Adri23an
November 18, 2006 @ 8:31 am
SOBRE GOBIERNOS ACTUANDO COMO COMPAÑÍAS DE SEGUROS:
Es muy triste que la gente se deje engañar de tal forma, pero allá ell@s con sus decisiones!
Olvidan (o se les adoctrina para que olviden) que la única seguridad REAL en la que no puede pasarte NADA es cuando estás muert@, tranquilamente enterrad@ en tu tumba (o incinerad@, o algo…)
La vida es riesgo, sorpresa, incertidumbre… Todo, menos la pauta gris y repetitiva que nos prometen… siempre que les votemos/sigamos.
Saludos fraterosos,
Adri23an
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Comentario por ottenverita
November 17, 2006 @ 7:31 pm
una nota curiosa, el actor principal de la película 1984 John Hurt, quien hizo el papel de Winston Smith y víctima principal del Gobierno Totalitario, en un giro de 180 grados, hizo el papel de Chancellon Adam Sutler, de una Inglaterra Totalitaria en la adaptación del comic V For Vendetta.
Muy curioso que haya jugado en dos películas similares en ambos lados de la moneda.