Cualquier Día

Cualquier día podría ser el último… hoy podría ser cualquier día.
Era todo lo que recordaba de su sueño, había sido uno de esos sueños que parecen reales. Ya llevaba varias horas despierta haciendo su vida normal y tenía que esforzarse por recordarse que las palabras que continuaban resonando en su cabeza eran parte de un sueño y no de un recuerdo. Parecía que hubiese durado horas en vez de segundos, así de intensa era la sensación que le había causado.
Siempre se había considerado una persona equilibrada, racional, no creía en todas esas bobadas de premoniciones o mensajes de sueños o chorradas varias, por lo tanto este sueño sólo era uno más. En fin, demasiado trabajo la estaba afectando, seguramente se debía al estrés de la presentación. Sólo tenía que aguantar un par de semanas más y después se tomaría unas vacaciones.
Pero esas dos semanas se hicieron especialmente duras: jornadas laborales de 18 horas y apenas cuatro horas de sueño. El estrés del trabajo no era nada comparado con lo que la estaban perturbando sus sueños, aunque más bien habría que llamarlos pesadillas por el efecto que causaban. Se despertaba más cansada de lo que se había acostado y totalmente aterrorizada… Cualquier día podría ser el último… hoy podría ser cualquier día.
Mantenía el ritmo a base de cafés, necesitaba mantenerse centrada ya que el proyecto en el que estaba trabajando era muy importante para ella, si todo salía como había planeado obtendría por fin el ascenso que llevaba años esperando y, según pensaba, mereciendo. Si no salía bien se pasaría otros quince años en el agujero en el que trabajaba sin ninguna posibilidad de salir.
Podría decirse que era una adicta al trabajo, casi sin darse cuenta había ido eliminando de su vida todo lo demás; comenzó prescindiendo de las salidas nocturnas para después eliminar también las reuniones de los sábados para "tomar café e ir al cine". En poco tiempo dejó de ver a sus amigos y apenas se mantenía en contacto por teléfono.
Después fue apartando a su familia, no le apetecía pasar su escaso tiempo libre escuchando sermones sobre la importancia de la buena alimentación, las horas de sueño y la necesidad de descanso para mantener la salud psíquica. Tampoco tenía ganas de oir reproches por el poco tiempo que dedicaba a su madre y a sus sobrinos; aunque se alegraba de que sus hermanos fueran felices, no le hacía demasiada gracia que insistieran en la idea de que era necesario casarse y tener hijos para ser una persona completa.
Más adelante también arrinconó su inseparable cámara de fotos, atrás quedaron las escapadas de fin de semana para tomar fotos, esa afición que le servía para romper con la rutina y cargar las pilas…
En resumen, se dedicaba a trabajar y dormir porque hasta comer lo hacía mientras repasaba su correo.
Pero ahora obtendría su recompensa, por fin llegaría su momento, un despacho de verdad con ventanas al exterior, responsabilidad real y una jornada laboral más equilibrada, a lo mejor hasta podría dedicar un fin de semana al mes a ver a amigos o familia o puede que incluso pudiera volver a sacar su nikon…
Conforme se acercaba el gran día, los sueños se iban haciendo más intensos, más perturbadores… más reales. O al menos esa era la sensación que tenía al despertar, ya que seguía sin recordar el contenido, pero la sensación que provocaban se mantenía durante todo el día, casi le daba miedo dormirse pero lo cierto es que lo necesitaba: acababa el día completamente agotada.
Cuando sólo quedaban un par de días para la presentación ya casi no podía soportar el agotamiento, al llegar a casa ni siquiera pudo quitarse la ropa antes de caer en la cama y quedar profundamente dormida. Cuando despertó no supo cuánto tiempo había dormido pero curiosamente se sentía realmente bien, como si hubiese sido la bella durmiente del cuento, que descansó durante cien años. Iba a levantarse para ponerse algo más cómodo y prepararse algo para comer cuando lo vio.

Estaba sentado en la butaca, se le veía cómodo, sonreía… le sonreía a ella. Un millón de ideas pasaron por su cabeza en unos segundos: salir corriendo, llamar a la policía, tirarle algo a la cabeza, gritar hasta que alguien acudiera… no hizo nada, no podía. Estaba paralizada, como hipnotizada. Le sonaba de algo la cara de ese hombre aunque estaba totalmente segura de no conocerlo.
Él continuó sonriendo algún tiempo más, ella nunca supo cuánto, podían haber sido segundos, minutos, horas… parecía estar esperando a ver si la mujer se decidía a actuar. Finalmente habló, y lo hizo con una voz agradable, suave, acariciante. Le preguntó si le gustaba su vida, si estaba contenta con ella. Tuvo que plantearse la pregunta pero decidió no responder. El desconocido continuó haciendo la misma pregunta de distintas formas y ella empezó a sentirse mareada. Se sentó sobre la cama y acabó reconociendo que no le gustaba su vida, que aunque había llegado hasta ese punto con decisiones propias totalmente conscientes el resultado distaba mucho de ser lo que ella había querido o esperado. Era esclava de su trabajo y estaba completamente sola, ella misma se había encargado de alejar a todo el mundo.
Una vez que hubo dicho en voz alta lo que llevaba mucho tiempo sintiendo pero sin atreverse a reconocerlo le sobrevino todo el dolor, todo el que había estado reprimiendo durante años, todo en un momento, todo a la vez. Eso no hizo se marchara, ya había dejado de preguntarse quién era él y por qué estaba en su piso, ya sólo quería que la dejara en paz. Pero el desconocido siguió preguntando, ahora quería saber si cambiaría algo de tener la oportunidad. Claro, claro que cambiaría, lo cambiaría todo. No permitiría que su vida la llevara a convertirse en una especie de robot. Comenzó a llorar y a preguntar al hombre lo que quería de ella, en unos minutos (¿o habían sido horas?) había destrozado toda su vida y por lo visto aun no tenía suficiente. Entonces volvió a querer saber quién era y lo que quería de ella. Y por lo visto había llegado el momento de saberlo.
El individuo volvió a hablar con su modulada voz y le hizo saber que en realidad no era un desconocido, llevaba muchos días apareciendose en sus sueños, intentando que cuando llegara el momento fuera lo más fácil posible y aun dándole la oportunidad de cambiar las cosas. Ella quiso saber si era algo así como Dios… El ser se rió suavemente y se puso en pie, era más alto de lo que hubiese parecido antes, pareció llenar toda la habitación con su presencia… No, no soy Dios -dijo- ¿crees que si lo fuera iba a estar aquí? No creo que Él se ocupe de estas cosas, cuando llega la hora de alguien sencillamente lo reclama y recompensa según merezca… o eso dicen. En cambio yo me preocupo por aquellos a quienes voy a reclamar, me intereso y, en tu caso, incluso he hecho un seguimiento y he procurado que la transición te fuera lo menos traumático posible. No te preocupes, pronto acabará todo y no creas que habrá mucha diferencia con tu vida actual. Ella tardó aun un rato en asimilar sus palabras, no podía ser que estuviera diciendo lo que ella había entendido, no era posible, no ahora, no tan cerca del día de la presentación… El Ser volvió a hablar:
Querida, HOY es cualquier día.
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Hay 3 comentarios »
Comentario por Mar
May 18, 2009 @ 2:48 pm
hola, he leido el articulo de Candida (2007) y ahora este… me he visto reflejada en ambos y es trizte . Dar años de tu vida a un trabajo con el fin de lograr un objetivo, que solo a ti te importa! Descuidar mi esposo, mis hijos, padres en aras de una meta.. q a nadie le importa! En el fondo del corazon lo sabes, pero verlo contextualizado a sido para mi un baño de agua helada.
Apenas el sabado pasado me di cuenta q a mis jefes no les importa mas que un pito, mi trabajo, mi experiencia , mi objetivo y mucho menos yo. Lo vi luego de golpes y patadas pero al fin lo vi. No son ellos con los q quiero compartir mi tiempo y menos a un nivel gerencial. Y me pregunto y todo el tiempo que no le dedique a mi familia? mis sueños? y ahora q sigue?
Estanislao es bueno leerte en todos lados!!
Diras q estoy loca y pudiera ser, se de ti lo q has escrito, nunca antes habia entrado aquí y siento una extraña coneccion contigo q no se como explicar. No se si reir o llorar pero es real.
Estanislao, sigue escribiendo q yo te estare leyendo. gracias por todo
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Comentario por Estanislao de Mediolao
August 2, 2006 @ 9:48 am
Excelente cuento, bruja…..
Me recordó par de cosas de mi propia experiencia personal……
Cuando era estudiante muchas noches la pasé pegado a los libros, al punto que a veces sólo dormía un par de horas en toda la semana. Eran durante esas semanas de estudios, o aún peor, el par de días de recuperación luego de los exámenes, que me sucedían las peores pesadillas. Me ocurrían episodios de parálisis del sueño, en donde veía todo tipo de entidades entrar y salir de la habitación. Mis experiencias con entidades visibles han sido algo limitadas a este tipo de experiencia, la parálisis del sueño, y la mayoría de estas experiencias han sido aterradoras. Otro día me animo y cuento par de mis experiencias…..
Lo otro que me recordó este cuento fue cuando se murió el abuelo de mi esposa. El viejo ya sabía que su hora ya mismo le venía. En par de semanas antes de su muerte se puso a hacer preparaciones. También dió par de mensajes algo crípticos a miembros de su familia, pero con referencia a su próxima muerte. Me pregunto si la muerte, como lo presenta en el cuento de Lhiannan, se aparece de tal forma……..