Locura #23
Te levantas esta mañana tempranito, pues tienes una entrevista de trabajo que atender en el estado contiguo, en Carolina del Sur. Te bañas, te afeitas, y te pones la camisa previamente planchada en la noche anterior, y te pones el gabán azul, los pantalones cremita, y la corbata roja que recogiste del dry cleaner ayer por la tarde. Te tomas una taza de café prieto para ver si despiertas el par de neuronas que apenas comienzan a funcionarte a esta hora tan inhumana, y sales de tu casa a las 5:00 en punto de la mañana, con rumbo hacia la costa. Piensas en tu nuevo trabajo: ahora que tienes licencia para practicar en este estado, te han dado la oportunidad de trabajar en este hospital que queda al lado de la playa. La paga es buena, y calculas mentalmente todo el dinero que te vas a ganar trabajando ahí un fin de semana al mes, mientras tu familia disfruta en la orilla de la playa, en la arena, bajo el sol. Aunque esta playa no es ni Luquillo ni Boquerón, consideras que esta oportunidad de venir a la playa con gastos pagos más un sueldo apetitoso será el chance más cercano que tus hijos tendrán de disfrutar del oceano, de la misma manera de la cual tú disfrutaste cuando crecías en la isla. Estás distraído, pensando en números y en el azul del mar cuando de repente la realidad se desborda repleta de sincronicidades.
Estás atravesando la línea estatal que divide Carolina del Norte de Carolina del Sur, cuando miras el odómetro, el cual pusiste en 0 antes de salir de tu casa. Exactamente cuando pasas el letrero en la carretera que dice Welcome to South Carolina el odómetro en tu carro lee “23” millas. Interesantemente, en este mismo momento tu estéreo toca la canción de Pink Floyd “Shine On You Crazy Diamond”, la cual fue grabada en el estudio 23 de Abbey Road Studios, y la cual de por sí esta repleta de todo tipo de sincronicidades. Estás perplejo con tu encuentro con el número 23 una vez más, cuando de repente te fijas en el camión que va en frente tuyo, el cual tiene escrito en la parte de atrás de su furgón la palabra Con-Way, la cual aparenta ser el nombre de su compañía. Te sonríes al identificar todas estas sincronicidades, pero particularmente esta última, pues tu destinación esta mañana es el pueblo costero de Conway, aquí en Carolina del Sur, todavía a más de doscientas millas de camino. Sonríes pues ya tuviste un buen augurio para el resto de tu día, el cual eventualmente terminará siendo un día excepcional.
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Pingback por El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » Solsticio de verano
June 22, 2006 @ 8:36 pm
[...] La palabra solsticio es una antigua. Sus raíces en nuestro idioma implican un sol estático, sin movimiento, y por ello, un día tan largo y tan lento. Si se recuerdan de sus clases de geografía en la escuela elemental, se recordarán del dichoso trópico de Cáncer, una línea latitudinal imaginaria que se encuentra a 23 grados al norte del ecuador. Esa línea imaginaria en nuestros mapas se llama así porque hoy el sol encontrará su zenith en su latitud más alejada del ecuador mientras entra a la constelación de Cáncer. [...]