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En el principio fue el Verbo

Tags: Santeria — Ché Babá Oluwo @ 6:38 pm el Tuesday 14 de June de 2005.

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Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra estaba desierta y sin nada, y las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios “haya luz” y hubo luz. Génesis 1, 1-3. Y desde ese momento hubo magia.

Decía mi abuela hace muchos años que uno era dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice, repitiendo así uno de los mantras sagrados de nuestro pensamiento popular del patio. Y es que la palabra como construcción sonora e ideológica es poderosa. Los antiguos la llamaban el VERBO, ya que el decir, el nombrar, y el cantar eran herramientas sagradas de las cuales se esperaba la culminación de un acto en positivo. El dios judío no tenía un nombre decible; era el innombrable y se le llamaba Elohim, entre otros posibles apelativos para designarlo como sujeto de adoración y culto. El nombre de Dios es YHVH y significa Yo soy el que Yo soy. Los seguidores de su culto no pronunciaban estas letras, sino que las escribían, como consecuencia de un respeto arcano y lacónico. Causalmente y por tal razón, hoy día los católicos y los protestantes no se ponen de acuerdo en cuanto al verdadero nombre de Dios. Unos dicen que es Jehová y los otros afirman que es Yahveh.

La palabra o el verbo es el dínamo por el cual el acto de crear es posible. No es hasta que YHVH dice que se haga la luz, que los abismos oscuros se encienden a la energía vital. Dios no pudo haber construido el universo en silencio, ni como resultado de su pensamiento creador. El deseo debía ir acompañado del verbo. En la cultura yoruba, se entiende que en el principio había una oscuridad absoluta llamada Orima o AIMA, lo primitivo; y en la plenitud de los tiempos Oloddumare, el dios creador, ordenó que brotara la luz pronunciando o no yoo y de esa forma iluminó la totalidad de lo primitivo. En ambas cosmogonías y en muchas otras que discutiremos con el tiempo, la creación fue hija de la palabra.

Decían los antiguos que para crear había que repetir. No sólo estaba el aspecto de lo decible, sino que se entendía que había que internalizar lo dicho. En ese sentido, la palabra precede muchas veces al deseo, al entendimiento y a la voluntad. Los hindúes y los budistas por mediación y conocimiento egipcio del Templo de Luxor crearon mantras. Los mantras son pequeñas oraciones que se repiten cierta cantidad de veces a un ritmo determinado para generar una acción afirmativa. Los católicos tienen su propio mantra, que es el rosario, mediante el cual repiten una misma plegaria cincuenta veces para tener los favores de la madre virgen, uno de los arquetipos más antiguos en las civilizaciones de Oriente y Occidente.

Se estarán preguntando por que comencé mi alocución con el Génesis, la Biblia, los yorubas, Luxor, etc… Y porqué estoy hablando de la palabra… Básicamente la magia se nutre de los decretos poderosos con los que acompañamos nuestros rituales. Personalmente no concibo la magia en el silencio. Los decretos, maldiciones, encantamientos, afirmaciones son la memoria y recreación del primer momento creador. Momento que se repite una y otra vez en el simbolismo de nuestra memoria colectiva. La psicología ha reconocido el poder de la programación neurolinguística mediante el decir repetitivo de nuestras ideas como manera de crear nuestra realidad inmediata. Es decir, somos lo que decimos de nosotros mismos.

Dicho esto iremos a la anécdota que les quería contar. Tengo esta pana que estuvo desempleado dos años. Dentro de las preocupaciones económicas que esto trae, el tipo contrajo una neurosis pesimista de la vida en la cual se veía como un fracasado. Constantemente afirmaba que era un fracasado y un loser, no sólo se lo decía así mismo sino que compartía su frustración a vox populi. Nunca había salido del país y decidió ponerle fin a su situación abrazando el exilio. Una noche nos sentamos a hablar y yo le comento que fuese a donde fuese nunca podría escapar de sí mismo. Le advierto del poder de la palabra y de la situación caótica en que había convertido su vida. Finalmente le digo que todas las mañanas y todas las noches decretara 109 veces lo siguiente: Yo SOY un hombre exitoso. El se sonrió incrédulamente, pero lo convencí a que hiciese eso por dos semanas. El no sabía que estaría invocando la energía del poder creador mediante la afirmación del nombre de Dios, YO SOY, sino que además decretaría la cura para sanar su autoestima, el SER un hombre exitoso.

Después de tres semanas, me dijo que tenía una entrevista de empleo y le confesé de un pequeño remedio que los santeros utilizamos para convencer. Lo invité a que cogiera un palito de canela, le arrancase una astilla, lo suficientemente cómoda como para que la retuviese en su boca mientras se entrevistaba. Demás está decir que consiguió trabajo. La canela en la santería es de la diosa Ochún. Mediante ella endulzamos el verbo para seducir a una persona que nos interesa o para lidiar con asuntos de dinero. Como les había  comentado antes, Ochún es la diosa del amor y del dinero y con ella trabajamos esos asuntos tan importantes en nuestro espacio vital. Mi pana le achaca su suerte a la brujería de Ochún, meramente a una astilla de canela. Sin embargo, la magia no pudo haberse manifestado si no hubiese habido un cambio en su estado de conciencia que le diera cabida a una realización mágica. No habría magia sin el debido estado de conciencia que la viabilice.

No quiero terminar sin añadir que todas las recetas que les comparta en mis intervenciones funcionan. Las pueden practicar sin problema. Sin embargo, debo insistir que como hijos de la palabra, sino hay un verbo afirmativo que acompañe nuestro deseo podríamos estarle tirando peos a la luna y perdiendo nuestro tiempo.


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Hay 3 comentarios »



Comentario por Leonardo Rodriguez

June 13, 2006 @ 10:34 am

Excelente todo el articulo. Megustaria recibirlos directamente a mi correo electronico. Gracias.

Comentario por Leonardo Rodriguez

June 13, 2006 @ 10:38 am

Progunto ? Porque la cantidad de 109 veces tubo que repetir la frace descrita. Es acaso la repeticion constante lo que faborecio el anclaje en el subconsiente, para obtener lo que deseaba?.

Comentario por kumara

June 19, 2007 @ 3:32 pm

pues que curioso tu articulo, yo deseo conocer lo que tu… me gustaria que me dieras algunos tips que me pusieran en el camino. gracias y recuerda, gratis recibimos y gratis debemos dar.

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