Rumiando: Magia (Parte 4)

sigilo

(del latín sigillum)

1. m. Sello (utensilio para estampar en papel los signos grabados que tiene).

2. m. Impresión que queda estampada por él.

3. m. Secreto que se guarda de una cosa o noticia.

4. m. Silencio cauteloso.

sigilo sacramental

1. m. Secreto inviolable que debe de guardar el confesor de lo que oye en la confesión sacramental.

ego

(Del latín ego, yo)

1. m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior.

2. m. coloq. Exceso de autoestima.

subconsciencia

1. f. Estado inferior de la consciencia psicológica en el que, por la poca intensidad o duración de las percepciones, no se da cuenta de estas el individuo.

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Una de las experiencias prácticas y más al alcance del mago contemporáneo es el uso de los sigilos. ¿Qué es un sigilo? Tal como se implica al principio de este artículo, el término sigilo tiene diferentes conotaciones. Un sigilo es un sello que se usa para estampar un signo que está grabado en él, pero también es la impresión que queda estampada por tal sello. Otro sinónimo para tal término es el de un secreto o algo que se guarda en silencio. Todos estos términos implican las propiedades del sigilo mágico. En la magia, un sigilo es la representación pictórica de un deseo propio, el cual tiene la capacidad de manifestarse en la realidad una vez ese símbolo es activado. En otras palabras, un símbolo que hace tus deseos realidad.

Los sigilos siempre han existido en manuales de magos y shamanes desde tiempos inmemoriables. Hoy en día puedes ir a cualquier librería sobre el occultismo y comprar un grimorio repleto de símbolos y de amuletos diseñados para la protección personal, para hacer encantamientos, para tirar maldiciones, para evocar demonios y ángeles, etc. Estos libros aseguran que sus rituales y sus símbolos son eficientes, si son seguidos al pié de la letra. Es muy posible que el uso de estos grimorios puedan traerle a uno fama, dinero, amor y todo tipo de cosas buenas. Sin embargo, para algunos de nosotros, los lectores de tales libros, pues aunque los tópicos suenan convincentes, pues se nos hace difícil concentrarnos en símbolos de los cuales ignoramos su origen o su razón de ser.

Al principio del siglo XX un artista británico llamado Austin Osman Spare, gracias a su intuición y su capacidad natural por la magia, modernizó el concepto de los sigilos cuando popularizó la idea de la creación de símbolos mágicos con significado estrictamente personal. En su libro El libro del placer, Spare demostró la facilidad con la cual un sigilo se puede crear, con el propósito de manipular la realidad personal. Se dice que Spare era un mago tan brillante, que podía fabricar un sigilo en cuestión de minutos, activarlo, y los resultados se podían ver a veces casi inmediatamente. Hay un cuento sobre él en donde se dice que el tipo hizo llover luego de que un amigo lo tentara, aún cuando el día originalmente estaba soleado y sin nubes.

También hay otra anécdota algo parecida, pero mucho más graciosa, en donde Spare activó un sigilo dentro de su apartamento para que cayera una lluvia de pétalos de rosa en su habitación. Una vez el sigilo fue activado, las tuberías del apartamento superior se rompieron, y cayó una lluvia de mierda por su techo. A Spare se le considera el ‘abuelo’ de la magia del caos (Austin Osman Spare, A.O.S. – caos)

aida.jpg

Aida de Austin Osman Spare, pintada en pasteles sobre madera en el 1954.  Se dice entre los dueños de las obras de Spare que ante los oos del observador sus pinturas cobran vida, que los personajes en sus cuadros se mueven, y que los colores cambian.

La diferencia entre desear algo conscientemente, y desear algo por medio del uso de un sigilo es fundamental. El desear algo activamente por medio de la consciencia contamina el deseo con todo tipo de ideas y de obsesiones impuestas por el ego. Es por eso que cuando uno desea algo con todo ‘el ser’ que el deseo casi nunca se cumple, pues ese deseo ha sido corrumpido por el ego y todas sus intenciones. Muchas veces nuestros deseos se corrumpen por causa de falta de concentración, distracciones, y total falta de interés por causa de la influencia del ego y sus agendas sociales. Con un sigilo, sin embargo, el deseo es activado por el subconsciente, el cual carece de las restricciones impuestas por el ego. La voluntad del mago, de acuerdo al ocultismo, se manifiesta libremente por medio del subconsciente, el cual carece de reglas sociales o expectativas impuestas por fuerzas externas, y el cual se manifiesta por medio de símbolos.

Muy bien. En teoría, eso más o menos es un sigilo mágico. Ahora, ¿cómo se puede preparar un sigilo, para que yo, ciudadano del internet y ocultista principiante, pueda disfrutar de los beneficios de la magia?

Los próximos pasos para la creación y activación de un sigilo mágico los he tomado prestados de dos libros: Caos condensado de Phil Hine, y Liber Null de Peter Carroll. Lo primero que hay que hacer en la creación de un sigilo mágico es el de clarificar la intención o el deseo. El deseo debe de ser escrito explícitamente y debe de tener la intención claramente representada en esa oración. Por ejemplo, usemos la siguiente frase como la intención de un deseo: QUE ME AUMENTEN EL SUELDO. Hay que mantener en mente a todo lugar que el deseo debe de tener una buena oportunidad de que suceda dentro de la realidad. Por ejemplo, si uno está desempleado, sería imposible que le aumenten el sueldo. Lo mismo con otros deseos, como por ejemplo, que a uno se le aumenten las posibilidades de tener sexo, cuando en la realidad uno no sale de la casa para conocer gente. La posibilidad de que tu deseo suceda debe de existir dentro de tu realidad de manera de que haya lugar para que se manifieste.

El próximo paso en la creación de un sigilo es tomar ese mensaje y convertirlo en un símbolo. Hay dos maneras de convertir ese mensaje en un símbolo. Número uno, en el mensaje de QUE ME AUMENTEN EL SUELDO se eliminan todas las letras que se repiten hasta que solo queden una serie de letras: QUEMAUNTLSDO. Una vez uno termina con esta frase sin sentido y reducida a una serie de consonantes y vocales, el iniciado toma esas letras y con un poco de creatividad artistica integra todas las letras dentro de un símbolo. Esta frase aparentemente sin sentido terminaría en una sigila de esta manera:

quemeaumentenelsueldo2.jpg

QUE ME AUMENTEN EL SUELDO.  Aunque yo creé este sigilo éste puede ser utilizado por cualquier iniciado interesado en experimentar los cambios que este símbolo implica.  Todo es permitido.

Esta es una de las maneras más sencillas de crear un sigilo. La otra manera mencionada por Carroll es la de dibujar una imagen sencilla que conceptualize la escencia de tu deseo. Por ejemplo, un dibujo de un hombre de palitos con un pene en erección podría ser un símbolo adecuado para ponerlo en un sigilo mágico, representando el deseo de querer mejorar la actividad sexual del iniciado. Escencialmente, la imaginación del iniciado es lo que impone los límites en la creación de una buen sigilo. (Hay al menos dos otras maneras de fabricar sigilos las cuales no discutiré en este ensayo. Tales sigilos pueden ser representadas en mantras repetitivas, o hasta en rituales en donde uno mismo se convierte en una sigila).

Una vez el sigilo es fabricado entonces ya está listo para ser usado. Sin embargo, para poder lograr activar efectivamente un sigilo hay que entender el concepto de gnosis. Gnosis, término en griego que implica ‘conocimiento’, es el estado en donde toda actividad mental es detenida, o en donde se llega, como se le dice en inglés, al stillness of the mind. Una vez uno entiende lo que conlleva el proceso de gnosis, entonces uno está listo para activar el sigilo y ponerlo a trabajar.

La teoría es la siguiente. Uno se concentra en el sigilo hasta que esté completamente grabado en la mente de uno. Para eso, por ejemplo, yo me aislo en un cuarto semioscuro y callado, y me concentro en esa imagen hasta que está tallada en mi mente. Cada mago tiene su propio método, y el mío no es el único – recuerden que en la magia del caos todo es permitido. Una vez uno logra memorizarse efectivamente la imagen del sigilo, entonces uno procede a alcanzar la gnosis. Hay una multitud de formas para poder alcanzar la gnosis, algunos métodos son pasivos, otros métodos son activos, y ambos métodos son igualmente de efectivos.

Una vez se alcanza la gnosis, el vacío mental, entonces el iniciado procede a visualizar la imagen del sigilo en la mente por última vez, y entonces, destierra esa imagen para siempre de la memoria. Esta parte es probablemente la más dificil, pues es en este momento en que uno se deshace del deseo a nivel consciente, fuera de las restricciones del ego, y es cuando más uno se tienta a tratar de recordar la imagen. Al deshacerse de la imagen a nivel consciente, el subconsciente toma control de ese deseo representado en el símbolo, sin ningún tipo de inhibiciones o restricciones impuestas por fuerzas exteriores, las cuales usualmente afectan al ego. En este punto, lo más importante es tratar de no recordar la imagen, y de visualizar el sigilo fuera del cuerpo de uno, en la realidad ténua del éter, comenzando a manipular las fuerzas que gobiernan nuestra realidad.

Si alguna vez has tenido la oportunidad de examinar algún libro sobre lo oculto, y la curiosidad te ha picado un tanto, personalmente recomiendo el uso de sigilos como método primario para aprender la magia desde un punto de vista práctico y relativamente rápido. Cerciórate de mantener un diario, para así poder tener una idea de cuan efectivos son los rituales y sigilos fabricados, y recuerda que si al principio no se manifiesta un deseo, que no te des por vencido, pues como todo en la vida, hasta en la magia, pues hay que cometer errores para así aprender a ser eficiente. Sin embargo, siempre considera mantener un sentido de precaución por lo que deseas. Muchas veces deseamos y no pensamos en las consecuencias, las cuales por lo general traen el balance a los cambios generados por nuestra voluntad.

La próxima sección abarcará el tema de la gnosis y los métodos de cómo alcanzarla, de manera que los sigilos perparados por el iniciado puedan ser activados, y la realidad pueda ser manipulada.

 

Shhhhh 

 

 

 

Rumiando:  Magia Parte 1

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About Estanislao de Mediolao

Estanislao reside en estos tiempos bíblicos y milenarios, en medio de la decadencia de la gran metrópolis moderna. Aún cuando el tipo es un ciudadano común de la civilización occidental del siglo XXI, su manera de pensar se asemeja más a la de un erudito medieval, que a la de un hombre contemporáneo. Estanislao vive en el cuarto de atrás de la casa de sus padres, los cuales lo mantienen, y se encargan de sus necesidades diarias. Vive rodeado de los libros que su madre rescató de los vertederos a través de los años, los cuales consume como si fueran alimento para sus ojos, y su único contacto con la realidad, fuera de sus padres, es una computadora que lo conecta a la ‘red’ de vez en cuando. Estanislao conoce siete idiomas, incluyendo dos lenguas muertas, además de entender la alquimia, las leyes de la física y la biología, el cálculo, la religión y la filosofía, conocimientos todos adquiridos por medio de los libros. Aunque ha decifrado la piedra filosofal, y el elixir de la vida (al menos, en teoría), el tipo vive tan ofuscado que no sabría ni como comprar una libra de pan en la tienda de la esquina. Nunca ha conocido mujer, y ni le interesa, pues lo único que quiere en esta vida es llegar al entendimiento sin distracciones ni pausas. Estanislao escribe para el monasterio de vez cuando, pues está consciente de que una mente ociosa engendra el pecado, y que la vagancia enmohece las ruedas, los engranajes y las manivelas de la máquina del cerebro.

27 Responses to Rumiando: Magia (Parte 4)

  1. Aurora July 9, 2006 at 8:25 pm #

    Etanislau:

    Llevo en tu página más de media hora riéndome sola y a carcajada limpia))))) mientras leía tus experiencias con el sigilo para Dr. Ñemerson y el del “Día sin Obstáculos”.

    Nunca he creado sigilos con esos propósitos, pero me has dañado la mente…. Ahora, me preocupa que luego de prepararlos para este tipo de cotidianidad…éstos me persigan todo el día o por mucho tiempo…como lo de Ñemerson. Si a mi me hubiese ocurrido lo que a ti con la mujer encinta me hubiesen tenido que hospitalizar con un ataque de ansiedad agudo por el sentido de culpa que tendría.

    Bueno, luego te contaré como me ha ido.

    Me he divertido muchísimo. Gracias.

  2. Estanislao de Mediolao July 10, 2006 at 8:33 am #

    Aurora

    Me alegro que te hayan gustado mis relatos. De hecho, estos sucesos todos tomaron lugar dentro de mi realidad de una manera contundente. Los cambios que sucedieron en la realidad por causa de mis sigilos fueron fáciles de identificar.

    Si te interesa bregar con sigilos, te lo recomiendo, particularmente a tí, que eres de inclinaciones creativas y mágicas. Los sigilos funcionan, y son la manera más sencilla de practicar la magia.

    Con respecto a los eventos mágicos relacionados a Dr. Ñemerson, y el día sin obstáculos, me parece interesante que hayas mencionado cuan cotidianos fueron mis ejercicios en la magia. En mi opinión, esa es la belleza de la magia del caos, que es accesible para cualquier faceta en la vida, desde lo más espiritual, hasta lo más ordinario.

    Para los magos dizque de “magia blanca”, ese tipo de magia que yo practico, la de los sigilos, es considerada magia negra, pues supuestamente desvía al iniciado de su tarea principal en la vida, la de comunicarse con la forma más alta y más exaltada de uno mismo, el mítico ángel guardián. Sin embargo, los “magos blancos” trepados en su torre de márfil no entienden que dentro de esa mundanez de los sigilos, de “la magia negra”, que uno también puede encontrar la verdad, encontrar el camino hacia adentro.

    Me alegro que te gusten mis relatos, y que los entiendas. Me alegro, pues particularmente, viene de tí esa opinión. Sigue leyendo, para que sigas encontrándote par de sorpresas.

    La magia del caos es increíblemente práctica, y accesible para todo el mundo…….

  3. freddy August 3, 2006 at 9:43 pm #

    bien m,andame mas ok

  4. eva October 20, 2006 at 3:01 am #

    bueno les comento que estaba enbarazada de cuatro meses cuando discuti con mi pareje que no se queria ir de mi casa y cuando finalmente lo hizo, vuelvo y me encontre con una crz de sal en la mesa y sigilos en las esquinas de la cama, creer o reentar a los dos dias me secan el bebe porq tenia cuagulos de sangre en ves del liquido ammiotico en la lacenta, ya me dijeron que era por eso , pero imaginense ahora quiero aprender a defenderme de eso ya que solo me queda el despecho, Atte eva

  5. federico October 28, 2006 at 7:41 pm #

    como aprender magia

  6. XDRAGON January 29, 2007 at 1:01 pm #

    Gracias, sr. etanislao, ahora tengo mas clara la idea de lo q es un sigilo….

  7. Arostro May 3, 2007 at 2:12 pm #

    Vasrias veces se me ha recomendado que comienze un diario de sigiles y todo lo relacionado con su elaboración y sus efectos, pero yo los hago tratando de olvidarlos por completo, incluso antes de activarlos, veo muchas ventajas en llevar el diario pero eso entra en conflicto con mi métpdp, que recomiendan?
    gracias

  8. Estanislao de Mediolao May 3, 2007 at 8:00 pm #

    ¿Mi recomendación?

    Fabrica tu sigilo, actívalo y olvídate de él. En par de días comienza a escribir sobre el éxito de tu sigilo o sobre su fracaso. El diario te ayudará a recordar, y por ende, te ayudará a evitar errores…..

    Saludos y felices hechizos…..

    ;)

  9. ragnarok August 8, 2007 at 1:33 pm #

    wow…como entro a magia parte 4′?

  10. Estanislao de Mediolao August 8, 2007 at 7:04 pm #

    Esa fue la parte cuatro, troglodita…..

    ;)

  11. kryon November 21, 2007 at 11:39 am #

    Me ha pasado ya 2 veces que he deseado algo, lo he pedido no se a quien y me lo han concedido.Lo primero que desea fue un negocio que me gustaba tenerlo y me fue concedido, hubieron personas que aparecieron en vida y sin pensarlo me ayudaron a obtenerlo. Luego aunque no me lo crean, comence a desear un coche de alta gama, siempre que lo veia le decia, algun dia te tendre, y al pasar junto a el lo acariciaba; asi como en el primer caso, lo pedí, y se aparecieron circunstancias hasta que lo increible paso, ME LO CONCEDIERON, aun lo tengo, desde ese entonces no he querido hacer nuevas peticiones, como que me digo, dejalos descansar. En estos momento estoy pasando por momento dificiles en cuanto a dinero, tengo un trabajo, tengo el negocio, tengo el coche, pero tengo un par de deudas que me absorben todo, me falta poco para salir de una de ellas , lucho por salir adelante, por mi y por los mios, y pienso volver a pedir, pero, en estos momento no me siento capaz, no se, sera que estoy estrezado, sera que no los quiero volver a molestar con favores. Igual, se me cruza por la cabeza pedirles me vuelvan a ayudar, que me ayuden a salir adelante.Soy persona de bien, me gusta ayudar a la gente cuando tengo los medios, a veces quisiera tener poder, es mas, a veces pido que me lo den para destruir el mal.

  12. investigador77 September 1, 2009 at 7:29 pm #

    por favor desearia, si alguien pudiera indicarme paso a paso, la manera de crear un sigilo.Le agradeceria de veras la gentileza.

  13. aoga December 27, 2009 at 12:21 am #

    estoy iniciando deseo que todo salga bien

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  1. » Golem Parte 2: Instrucciones prácticas para la creación y evocación de un servidor - August 19, 2005

    [...] una creación mental la cual tiene un propósito de existencia.  A diferencia de los sigilos, los cuales son sencillos y monofacéticos, el servidor tiene una inteligencia lim [...]

  2. » Maldición - September 20, 2005

    [...] Be careful what you wish for.  Un refrán sencillo que se oye comúnmente en el Sureste Norteamericano en donde vivo.  Una referencia callejera, pero no ignorante, con respecto a la naturaleza del karma.  También mi mantra dentro del caos. Hace par de meses atrás tiré una maldición, en parte por venganza, en parte por curiosidad.  Aunque en el pasado me había topado con todo tipo de hijuelagramputas que habían tratado de joderme (o que me habían jodido), nunca había tirado una maldición como manera de retribución, en parte por el estigma diabólico del catolicismo en el cual me crié con respecto a la ‘hechizería’, y en parte por no saber como tirar un mal de ojo.  Sin embargo, recientemente, cuando la oportunidad se me apareció, mi odio salió como una emoción tan pura y tan destilada, que no tuve otra opción (al menos no otra opción concebible) que la de poner el caos en práctica y canalizar mi energía.  Este es mi relato. Una mañana durante la primavera pasada entré al trabajo y me encontré con un muchacho que había sido apuñalado por un desconocido.  El paciente ya había sido evaluado por uno de mis colegas (llamémosle Dr. Näive), el cual luego de discutirlo con el cirujano de turno, ordenó un CT scan del abdomen para averiguar si la puñalada había penetrado dentro de la cavidad del abdomen (el peritoneo, para ser más exacto).  Era temprano en la mañana, así que era el cambio de turno para todo el mundo:  para los doctores de la sala de emergencia, para los cirujanos y demás especialistas que estuvieron de guardia toda la noche, y para las enfermeras.  Mi responsabilidad con aquel paciente era la de encontrar una disposición, una vez el resultado del CT scan estuviera disponible, y discutirlo con el cirujano envuelto en el cuidado de este paciente. Me llevé tremenda sorpresa una vez recibí el resultado del CT scan.  No porque el paciente hubiera sufrido una herida significativa en su abdomen, sino porque cuando llamé al cirujano con el cual mi colega originalmente discutió el asunto, este cirujano (llamémosle Dr. Ñemerson) alegó que él desconocía del caso, y que nunca fue contactado con respecto al caso cuando originalmente se presentó en la sala de emergencia en medio de la noche.  Esta situación, más que nada, fue un dolor de cabeza para mí, pues tuve que consultar a otro cirujano, el nuevo cirujano de guardia, para que me ayudara en la disposición del paciente (a fin de cuentas el paciente no tuvo ningún tipo de complicaciones y pudo irse a su casa luego de que el cirujano lo evaluara). El caso de este paciente no fue significativo, y me hubiera olvidado de él en par de semanas, sino hubiera sido por la cabronería del Dr. Ñemerson.  Como a la semana de que el caso hubiera tomado lugar en la sala de emergencia, me encontré con el Dr. Ñemerson en el pasillo, el cual me preguntó sobre el caso del joven apuñalado.  Fue ahí cuando él me ‘confesó’ que él sabía del caso, pero que él no sintió que mi colega lo consultó ‘oficialmente’, que la interacción entre él y el médico de turno de emergencia no fue más que una mera opinión sin ataduras profesionales.  De acuerdo al Dr. Ñemerson, técnicamente, la consulta nunca tomó lugar.   ¿Qué nunca tomó lugar?  ¡Grrrrrrrrrr!  ¡Que cabrón!  Le dejé saber en ese instante mi encojonamiento por haberme mentido de una manera tan vulgar.  Pensé en radicar una queja oficial y traer el caso a uno de los comités del hospital, pero sabiendo que la burocracia es una pérdida de tiempo y de energías, particularmente con la administración ineficiente de tal hospital, decidí tomar acción de una manera estrictamente personal.  Decidí usar el caos. Así que esa tarde, con mi rabia todavía pura y sin adulterar, llegué a mi casa y en seguida diseñé mi venganza:  tiraría un mal de ojo.  Sin imaginarme las posibles repercuciones de mi acto mágico, decidí conjurar las cosas que me causaban desprecio, asco y miedo, y asociarlas con el cabrón de Ñemerson.  Entré al internet e imprimí una foto de Ñemerson, la cual encontré en el website del hospital, la cual puse dentro de una bolsa de papel.  Tomé una botella de vodka, y luego de vaciarla con par de tragos con jugo de cranberry, la metí dentro de la misma bolsa, y la rompí con un marrón hasta que sólo quedaron vidrios muy pequeños.  Luego fui al patio de mi casa y encontré una mierda del perro mío, todavía fresquecita y fragante, y la metí en la misma bolsa.  Entonces escribí mi maldición en una hoja de papel, desarreglé las palabras, las cuales terminaron en una sopa ininteligible de letras, y con esas letras me inventé un cántico que sonaba más a jerga endiablada que a mantra religioso.  Una vez destruido el papel con mi intención escrita, seguí cantando el cántico absurdo una y otra vez, hasta que mi mente se entorpeció en una mezcla de aburrimiento y furia.  El toque final fue el deshacerme de mi paquete especial. No quice enterrar la bolsa en mi patio o tirarla en algún sitio sin simbolismo.  Pensé que para que el mal de ojo tomara efecto, que debería de añadir una nota más de dramatismo, para así convencerme completamente de que mi maldición encontraría fruición dentro del caos.  Guié mi carro como por una hora alrrededor de mi pueblo con una bolsa pestilente a mierda, buscando un sitio propicio para deshacerme de mi mal de ojo.  Eventualmente, luego de mucha vuelta en mi carro, y con mis sentidos alterados por causa de la peste a mierda y la repetición del cántico en jeringonza, encontré el apropiado lugar para disponer de mi regalo cuando se me ocurrió deshacerme de la bolsa de papel y sus contenidos en el cementerio local. Deshacerse de una bolsa llena de mierda y de vidrio no es tan fácil como parece.  En el cementerio me dí cuenta que no estaba solo y que habían par de entierros tomando lugar (si quieren sobresalir alguna vez, traten de caminar en sandalias, pantalones cortos y gorra con una bolsa de papel en medio de la solemnidad de un entierro).  También se me hizo difícil encontrar una tumba recién cavada que no estuviera rodeada de gente, así que terminé por disponer de mi paquete misterioso en un zafacón que estaba dentro del camposanto.  Cuando llegué a mi casa luego de mi hazaña, ya ni me recordaba de mi cántico, y abrí otra botella de vodka para celebrar. Bueno, pasaron las semanas y aparentemente nada había sucedido.  Ni siquiera había visto a Ñemerson asomarse por los pasillos, y hasta me atreví a hacer preguntas inocentes sobre él, si alguien lo había visto, si estaba bien de salud, o si se había muerto de algún ataque al corazón o un cáncer lento y doloroso.  Sin embargo, nacarile.  La gente que lo había visto o lo habían consultado por alguna cuestión quirúrgica no tuvieron nada especial que decirme con respecto a él.  Ingenuamente, yo no tenía la menor idea de que estaba a punto de presenciar los resultados de mi furia manifestándose dentro del caos, cambiando no sólo su suerte, sino que también la mía y la de otras personas. La maldición tomó lugar dos meses luego de que activara mi mal de ojo en aquel ritual desquiciado que me llevó a deshacerme de una bolsa llena de mierda de perro y de vidrio en un cementerio.  Ese día estaba yo en la sala de emergencias, trabajando con Dr. Näive, cuando de repente el radio de EMS anuncia en suceción la llegada de dos pacientes críticos, uno con problemas respiratorios, y el otro, con traumas relacionadas a un accidente de carro.  Dr. Näive estaba a cargo de los salones de resuscitación y me pidió que me encargara de uno de los casos los cuales estaban a punto de aparecerce en ambulancia simultáneamente, aún cuando a mí no me tocaba cubrir esos salones reservados para pacientes críticos ese día.  Dr. Näive tomó el primer caso que trajo la ambulancia, una vieja con enfisema a punto de estirar la pata, cuyas respiraciones sonaban a acordeón enfermo.  Antes de que Näive pudiera entubar a la vieja y ponerla en ventilación artificial, se apareció la segunda ambulancia con el paciente de trauma, y con mi destino escrito en todos lados. Cuando entro al cuarto de resuscitación, mientras la paciente es movida de una camilla a la otra, el paramédico me proporciona toda la información necesaria para que yo tratase de entender el mecanismo del accidente y la condición del paciente.  De acuerdo al paramédico, esta mujer, la cual estaba embarazada con 8 meses de gestación, fue encontrada pillada detrás del volante (sin airbags) en un carro que chocó de frente contra otro vehículo que venía en dirección contraria.  De acuerdo al paramédico, la colisión tomó lugar a alta velocidad, destruyendo ambos vehículos de tal manera, que tomó media hora sacar a la mujer de lo que una vez fue su automóvil.  También los paramédicos descubrieron que la mujer era diabética, y que por causa de la hypoglycemia había perdido el conocimiento, pues una vez le dieron una ampolleta de dextrosa, su azúcar subió, y ella despertó.  De acuerdo al paramédico, su teoría con respecto al mecanismo del accidente, y la cual me sonó muy razonable, era que la mujer sufrió un bajón de azúcar por causa de la insulina, perdió el conocimiento, y se salió de su carril mientras guiaba su carro a alta velocidad, terminando en el carril contrario y ocasionando el accidente con el cual ahora yo tenía que bregar. Comienzo mi evaluación y me encuentro con una mujer cubierta de vidrio, quejándose de un terrible dolor de ábdomen, con una presión sistólica de 60 milímetros de mercurio.  Ahora, para los que no saben, una presión tan baja como lo son 60 mmHg es un paso antes de la muerte, y significa que no hay sangre suficiente para llenar el sistema circulatorio, o que el corazón no está bombeando lo suficiente como para poder tener una presión arterial normal.  En el caso de esta paciente, debido al mecanismo de su perjurio, tuve que asumir que su presión tan baja era debido al desangramiento interno, particularmente con sus quejas de dolor de barriga.  Inmediatamente, conseguí una máquina de ultrasonido, y confirmé mi peor miedo:  el bebé dentro de su vientre estaba muerto, confirmado por la falta de actividad cardíaca, y aún peor, su vientre estaba repleto de fluído que no debía estar ahí.  No pude ver las paredes del útero, así que asumí que el líquido en donde flotaba el bebé muerto era una mezcla de fluído amniótico, y de sangre.  En seguida comenzamos a meterle a esta pobre mujer todo tipo de líquidos por la vía intravenosa para tratar de subir su presión, incluyendo salina y sangre O negativa.  Mientras resuscitaba a la mujer esta, y le subía su presión poco a poco, le pedí a la secretaria que me pusiera en el teléfono a los dos especialistas que esta mujer necesitaba para que su vida fuera salvada:  un cirujano y una obstetra. En medio del caos de la sala de resuscitación, entre gritos de órdenes y gemidos inconsolables de la paciente, tuve una ráfaga de claridad mental, un momento consumido por una extensa paz espiritual y un terror existencial, cuando identifiqué mi maldición en el destino de esta pobre mujer:  el cirujano de guardia, el cual aguardaba por mí en el teléfono, era el Dr. Ñemerson.  De repente vi todo, los vidrios rotos, el cementerio, la muerte, los protagonistas originales Ñemerson, Näive y yo, todos atados al mismo destino por fuerzas que sólo yo podía entender. Cuando Ñemerson entró a la sala de resuscitación, en seguida, y siguiendo su modus operandi de hombre cobarde, comenzó a exigirme que inmediatamente trasladara a este paciente al Centro de Trauma en Charlotte, pues de acuerdo a él, en nuestro hospital carecíamos de los recursos para salvar la vida de esta mujer.  Sentí el mantra una vez olvidado, mi cántico diabólico repleto de odio florecer una vez más en alguna sección oscura de mi cerebro cuando le contesté en absoluta calma  “Bullsit. This patient stays here and you will take care of her.” No recuerdo que fue peor.  Si los gritos de la mujer, o los gritos del cirujano.  Exigió una y otra vez que la enviara a Charlotte, pero como le expliqué de una manera inmensamente cínica, esta mujer no estaba en condiciones de salir de este hospital a ningún lado hasta que alguien entrara en su vientre y estabilizara el desangramiento.  Sentí  el peso de toda la profesión médica respaldando mi lógica, y mientras más sentido le hacía al cirujano, más me insultaba.  Cuando comenzó a utilizar malas palabras tratando de intimidarme, mi odio se volvió en una saliva espesa.  “You are fucked.  This is your case and you can’t weasel your way out of it”, le dije.  Su histeria sólo empeoró, para mi disfrute y deleite. Las cosas se complicaron cuando la obstetra de guardia se quedó estancada en la congestión de tráfico que, irónicamente, causó mi paciente con su terrible accidente.  Le tomó casi una hora llegar a la sala de emergencias, mientras mi paciente se balanceaba entre la vida y la muerte, mientras yo le metía tubos y cáteters para aumentar la cantidad de sangre que yo le podía suplir, mientras yo la resuscitaba, mientras Ñemerson trataba de intimidarme con sus cosas de Drama Queen. Eventualmente, la obstetra se apareció, y la paciente fue llevada a la sala de operaciones.  Ñemerson asistió a la obstetra, y según me comentó la doctora, luego de que la tormenta se calmara, todo el desangramiento ocurrió por causa de la ruptura del útero.  No hubo otros daños internos, así que Ñemerson no tuvo que hacer nada, más quedarse en standby al lado de la obstetra mientras ella operaba.  Al final, la paciente necesitó de una histerectomía urgente, y gracias a mis esfuerzos de resuscitación, y la técnica quirúrgica de la doctora, la paciente sobrevivió, aunque su bebé murió.  También me enteré por medio de la doctora, que esta muchacha había faltado a cuatro de sus citas con los especialistas para tratar de controlar su azúcar, irresponsabilidad imperdonable la cual eventualmente mató a su criatura. Considero que esta mujer estaba destinada a sufrir un accidente de este calibre tarde o temprano, gracias a su falta de sentido de responsabilidad por su propio cuerpo.  Sin embargo, tomó un acto mágico para que sucediera lo inevitable, un destino trágico e irreparable, pero en mi presencia.  La cuestión de que todos los protagonistas originales estuvieron presentes en este segundo caso quirúrgico (el primero siendo el de la puñalada meses atrás), que por medio de una coreografía de eventos inesperados terminé yo en un cuarto de resuscitación que no me pertenecía mí, que los vidrios, la muerte, Ñemerson, y todo lo demás se me presentó como una repetición de mi ritual, me han hecho recapacitar sobre las repercuciones de la magia, del karma en acción, de la virazón (como le dicen los santeros).  [...]

  3. » Golem Parte 3: Justiniano - November 15, 2005

    [...]   Hoy se cumple un año desde que activé mi primer servidor.  Para entonces llevaba poco menos de un año experimentando con conceptos de la magia del caos, particularmente usando sigilos y observando sus repercusiones en la forma de sincronicidades tomando lugar a mi alrrededor.  En retrospectiva, mi experiencia con los sigilos había sido bastante satisfactoria, así que era todo cuestión de tiempo antes de que experimentara con cuestiones más complicadas dentro del ámbito mágico. Hay un adagio que dice que la necesidad es la madre de la invención.  En mi caso, más que necesidad, la desesperación fue lo que me llevó a ponerme a inventar.  Resulta que para entonces ya yo llevaba trabajando seis años para la misma compañía, una compañía compuesta de dos dueños y 20 empleados.  Una de las cosas que me convenció a venir a trabajar a este pequeño pueblo en el sureste norteamericano, cuando terminé mi entrenamiento en Detroit en el 1998, fue las promesas de estos dos jefes sobre la posibilidad de partnership, o sea, ecualidad en términos de poder, de tomar decisiones y de hacer plata.  Sin embargo, luego de seis años observando a estos dos cabrones convertirse en tiranos, imponiendo reglas y sanciones en contra mía y del resto de mis compañeros, y sin posibilidad alguna de obtener partnership, decidí aventurarme en los dominios nebulosos de la magia para tratar de crear cambio.  Total, pensé entonces, no tenía nada que perder (primer error:  asumir que no tendría nada que perder).  [...]

  4. » Sigilo - December 11, 2005

    [...] Una de mis primeras experiencias bregando con sigilos mágicos ha sido probablemente una de las experiencias más contundentes que he tenido dentro del caos.  Esta experiencia definió mi interés durante mis primeros días dentro de la magia del caos debido a la belleza de los simbolismos que tomaron lugar en mi realidad inmediata.  Los efectos de mi sigilo me abrieron los ojos a una realidad mágica la cual sólo había conocido por medio de la literatura latinoamericana en forma de ficción, en los libros de Borges, Cortázar, y García Marques.  Mi día potencialmente ordinario se convirtió en un momento de exaltación. Llevaba ya unas semanas hojeando par de libros sobre como practicar la magia del caos, y una mañana, por pura curiosidad más que nada, decidí fabricar un sigilo antes de ir al trabajo.  Ese día trabajaba el primer turno de la mañana, y por vagancia, decidí que quería tener un día fácil, suave.  Luego de levantarme me senté en frente de la computadora, y por medio de uno de los programas de dibujo fabriqué rápidamente un símbolo basado en las letras de la frase DIA SIN OBSTACULOS.  Le dí delete al símbolo una vez memorizado, y entonces fui al sótano de la casa, todavía en la oscuridad de la madrugada, para hacer un ritual de activación.  Una vez sumergido en la gnosis, desterré de mis recuerdos la imagen mental del sigilo, y luego de un momento de pausa y meditación, me dirigí a prepararme para mi gran día en el trabajo.  Mientras me bañaba, me imaginé un día ideal en donde todos los semáforos me esperarían con la luz verde, en donde las enfermeras me traerían tacitas de café prieto acompañadas por donas y otros dulces de repostería, y en donde los pocos pacientes que vería se moverían a través del tráfico de la sala de emergencias sin complicaciones, malentendidos, o atrasos.  Me imaginé que si este sigilo funcionaba tal y como yo lo auguraba, que entonces iba a tener que hacer tres y cuatro sigilos de estos por semana.  Me imaginé todo tipo de fantasías, y ninguna cercana a los hechos que eventualmente tomarían lugar más tarde durante ese día. Lo primero que me sucedió, una vez salí de mi casa hacia el trabajo, fue que me encontré con una luz roja en el primer semáforo de camino al hospital.  No big deal pensé.  En vez de doblar a la izquierda en esta intersección como siempre lo hacía, podría seguir derecho y tomar una rutal alterna.  Total, en el caos todo es permitido, me dije a mi mismo mentalmente, con un tono de sarcasmo que hasta sentí en mis oídos.  Me llevé la primera desilución del día cuando el próximo semáforo también tenía la luz roja, y esta vez no tenía hacia donde tomar alternativamente.  No le hice mucho caso a esta premonición hasta que llegué al trabajo, luego de haberme encontrado con la mitad de las luces en verde y la otra mitad en coloradas.  Sin embargo, llegué a tiempo al trabajo. Mientras me localizaba en mi estación, pensando de la manera en que esa noche iba a quemar esos malditos libros del caos, la secretaria se me acercó y me anuncia que uno de los sistemas de computadoras esenciales en la sala de emergencias había caído.  ¿Cuándo cayó el sistema?, le pregunté.  Antes de yo haber entrado, me contestó.  Nos traíste la mala suerte, me contestó.  No lo podía creer.  ¡Que manera más mierda de comenzar el día!   Este sistema de computadoras era el corazón de la sala de emergencias.  Por medio de un sistema de tracking bastante elaborado, y específicamente diseñado para mantener la eficiencia dentro de este departamento, este sistema llamado MedFort concentraba toda información disponible con respecto a cada paciente en la sala de emergencias.  Laboratorios, radiografías, historial médico, todo esto disponible al alcance del médico, de la enfermera, del técnico, o la secretaria por medio de este sistema, cada uno con acceso distinto a las funciones computarizadas.  Por medio de este sistema, por ejemplo, yo podía seleccionar todo tipo de órdenes, incluyendo laboratorios, medicinas, y otros procedimientos, sin la necesidad de tener que estar corriendo por todo el departamento tratando de encontrar a una enfermera o a una secretaria que pudiera transcribir mi orden o ejercer cualquier capricho mío.  La caída de MedFort significaba que tendríamos que regresar al sistema de papel, más ineficiente, más anticuado y más descabellado que el sistema de computadoras, al menos hasta que los geeks de esa compañía, localizada en otro estado, pudieran encontrar el problema.  De acuerdo a las secretarias, todavía nadie sabía cual sería el downtime de MedFort para ese día. Para colmar mi desgracia, y todavía sin siquiera haber visto el primer paciente del día, la secretaria entonces anunció que el sistema de computadoras del hospital, el cual es independiente del MedFort, también acababa de caer.  Aunque este sistema no estaba conectado directamente con los trámites que yo hacía en cada paciente en la sala de emergencias, indirectamente este sistema era muy importante, pues afectaba el flujo de información entre el hospital y el departamento, lo cual significaba más lentitud en todos los procesos.  No sólo tendría yo que escribir mis órdenes a mano, ahora la secretaria tendría que transcribir esa orden y enviarla por medio del sistema de tubos pneumáticos a los otros departamentos relacionados a mi trabajo.  Esto significaba que los resultados de laboratorios y de radiología tomarían siglos en vez de minutos.  De repente me sentí como un galeno de la Edad Media, caminado con un frasquito lleno de sanguijuelas, a punto de desangrar al paciente para deshacerme de los malos humores.  Sin computadoras este sería el día más lento de mi historia en ese departamento.  Fue entonces cuando me entró la duda por primera vez:  ¿tendría esto que ver con el sigilo que activé esa mañana?  Definitivamente no. Bueno, como era de esperarse, me la pasé ese día persiguiendo a enfermeras, cerciorándome de que mis órdenes no se perdieran en el vaivén caótico de la papelería desprevenida de records médicos, torturando a las secretarias repitiéndole una y otra vez las órdenes mal transcritas, y provocando discordia entre mis técnicos, asegurándome de que repitieran temperaturas o presiones arteriales o exámenes rectales.  Ese día atendí una fracción del número de pacientes que usualmente veo en un turno común y corriente.  Fue un día lento, ineficiente, torpe.  Un día el cual esperaba que estuviera fuera de lo común y corriente, pero que al final, aunque estuvo fuera de lo ordinario, fue un día con inclinaciones aparentemente desastrozas. A lo mejor me hubiera olvidado del sigilo y hubiera mandado toda la farsa de la magia del caos pal carajo sino hubiera sido por lo que sucedió durante la última media hora antes del final de mi turno, allí en la sala de emergencias.  Era el final de mi turno, y ya había comenzado a encontrar disposiciones para cada uno de mis pacientes:  algunos serían admitidos al hospital, otros serían dados de alta a sus casas, y otros serían transferidos al próximo doctor de turno, pues todavía algunas pruebas no estaban disponibles.  Por causa de mis apresuramientos, como a eso de las tres menos cuarto, por estar tratando de disponer de cada paciente para así poder largarme a mi casa a tiempo, no le presté tanta atención al anuncio de la secretaria por medio del autoparlante de que el sistema de computadoras interno del hospital estaba up and running.  Total, ese sistema aunque me afectaba, como ya lo mencioné, no lo hacía de una manera directa, así que no me importó el anuncio.  Sin embargo, no pude ignorar la señal irrefutable de que acababa de entrar a deambular por los predios de la locura, cuando al quitarme mi bata blanca al final de mi turno, a las tres en punto, la secretaria anunció que MedFort por fin estaba online y que ya se podía utilizar de nuevo.  Fue entonces cuando en medio de olores a esterilizantes y desinfectantes, rodeado del alboroto sutil de una sala de emergencias, del bullicio en voz baja de enfermos y enfermeras, que de repente sentí el alumbramiento deparado sólo para los santos, los profetas y los esquizofrénicos de todos los tiempos:  mi sigilo había funcionado. Mientras manejaba mi carro de vuelta a mi casa ignoré mi percepción errónea sobre el día que había acabado de experimentar, y en medio de semáforos y tráfico de la tarde, encontré el zen que a veces sucede cuando la mente entra en el pensamiento seco y automático de la rutinaria carretera.  En vez de trifulcas con enfermeras, con secretarias, o con técnicos por supuestamente no haber completado mis órdenes en forma debida y a tiempo, de repente entendí que el efecto de mi sigilo en la realidad no había tenido nada que ver con un día efectivo y rápido, sino que con un día sin obstáculos.  Un día sin obstáculos. Ese día que acababa de experimentar en el trabajo estuvo libre de las imposiciones de la máquina electrónica.  Nadie, ningún administrador me estuvo velando por medio de ningún tracking system, chequeando cuan efectivo (o no) era mi estilo de práctica.  El sistema de la sala de emergencias, tan dependiente de las computadoras y otros garabatos electrónicos, se había detenido casi completamente a niveles ‘prehistóricos’.  Sin embargo, durante ese día quasi-anárquico tuve la oportunidad de dedicarle mucho tiempo a cada una de las personas que me rodeaban, gente que ignoré muchas veces a diaro, por causa de la prisa impuesta por el monstruo elelctrónico de MedFort.   Descubrí ese día la humanidad de mucha de la gente trabajando bajo mi mando, su sinceridad, su calor, su ternura, su sentido del humor.  Tuve la oportunidad de dedicarle más tiempo a mis enfermeras, explicando a fondo mis órdenes, y a veces discutiendo maneras alternas de cómo proveer tratamiento.  Descubrí entonces que muchas de mis enfermeras tenían un sentido bastante agudo para percibir problemas médicos y que algunas tenían mejores ideas que las mías para aplicar semejantes tratamientos a los que yo pedía.  Ese día también me dí cuenta que mis secretarias a veces encontraban errores míos y los arreglaban calladamente en la transcripción de órdenes, dejándome saber que me conocían mejor de lo que yo creía.  Descubrí un tesoro repleto de joyas en frente mío, algo que muchas veces había ignorado por causa de la prisa, y que siempre estuvo a mi alcance.   Sin embargo, además de haber redescubierto a mis compañeros de trabajo, tuve la oportunidad de experimentar de nuevo la razón primordial por la cual entré a la medicina en primer lugar:  mis pacientes.  Durante ese día, gracias a la falta de la prisa y a la eficiencia impuesta por las computadoras, estuve al lado de la cama de cada uno de mis pacientes sin restricciones de tiempo, hablando con ellos, familiarizándome con ellos y con sus esposos y esposas y padres e hijos, escuchando sus problemas más a fondo, a veces entendiendo que la raíz de algunos de sus problemas no podían ser encontrados en pruebas de sangre, de orina, o en radiografías, sino que en angustias emocionales, en dudas e interrogativas.  De repente me encontré con una manera distinta de practicar la medicina, una que yo conocía instinctivamente, pero que por causa del peso impuesto por la eficiencia de las computadoras, yo había relegado a un segundo lugar en nombre de la rapidez.  De repente, e inesperadamente, me encontré siendo el médico que siempre había querido ser.  Fue entonces, en medio del tráfico de la tarde, que tuve la oportunidad de saborear una pizca de lo que a lo mejor es la iluminación.  Sentí el caos hasta el tuétano de mis huesos. El resto de ese día no sucedió nada más memorable.  Recuerdo que manejando el carro de vuelta a mi casa que también le atribuí a mi sigilo la mezcla de luces rojas y verdes durante el tráfico de la mañana de camino al trabajo, pues a fin de cuentas, de todas maneras llegué a tiempo al trabajo, sin obstáculos.  También le atribuí a mi sigilo el hecho de que pude salir exactamente a las tres de la tarde ese día sin obstáculos, pues en general, la mayoría de las veces salía tarde del trabajo, tratando de encontrar disposiciones para mis pacientes. A fin de cuentas descubrí ese día por medio del sigilo que el efecto de la magia es real y es reproducible, aunque no totalmente predecible.  Al final, aunque lo que sucedió no era lo que yo esperaba, el efecto del sigilo me abrió los ojos a una realidad que había tomado por sentado dentro mi ambiente de trabajo, la cual no era nada más que una ilusión.  Por medio de mi sigilo descubrí que las computadoras, con todo y sus juegos y manipulaciones para hacer más y más dinero, nada tiene que ver con lo que de verdad importa.  La computadora, después de todo, terminó siendo el verdadero obstáculo entre las cosas que de verdad tienen valor:  la compasión, la comunicación, la amistad, la humanidad.  [...]

  5. El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » Mi compadre Mark Dancey - May 31, 2006

    [...] Portada « El Mono #100 [...]

  6. El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » Golem parte 5: ¡Me cago en la ostia! ¡He creado a un demonio! - September 14, 2006

    [...] Cuando finalmente sentí que mi Golem estaba compuesto de todos los detalles que en mi opinión le harían falta para completar su misión, entonces fabriqué un sigilo el cual sería su sello. Este sigilo lo pinté detalladamente en canvas con pintura de acrílicos, para darle un aspecto más colorido, más importante, más preciosista. [...]

  7. El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » Masturbación - November 7, 2006

    [...] Hoy en dia si no me tiro a mi mujer, me raspo una buena puñeta, sin sentido de culpa ni dos carajos católicos. A veces hay días que me hago una paja más de una vez, sencillamente para sentir esa explosión de placer en el centro de mi cerebro una vez más. Por medio de la magia hasta he econtrado una excusa para jalarme una buena puñeta y hacer un deseo, con la excusa de encontrar iluminación por medio de la sigilización de deseos. Sin embargo, recientemente me ha entrado una duda….. [...]

  8. El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » El Ojo en el Cielo: Un Proyecto de Paz Mundial - February 9, 2007

    [...] Una vez el wormhole fue descubierto el domingo 4 de febrero por la mañana entonces fue todo manos a la obra.  Un par de fráteres se dedicaron a la creación de la imagen del satélite, el cual tomaría la forma de un ojo flotante.  Uno de esos fráteres también descubrió el nombre con el cual habríamos de bautizar tal estructura viviente, por medio de trances y otras técnicas gnósticas.  El nombre del satélite, VIDERLUKTON, fue escogido por tal fráter, el cual lo escogió por ser una derivación mántrica y sigilística de la frase "evita la guerra nuclear y desastres radioactivos".  Otro monje creó el sigilo con el cual se activaría tal satélite, una combinación de dos vesica pisces dentro de un círculo, simbolizando el ojo en el cielo y el globo terráqueo dentro de nuestra realidad.  Otros fráteres y sorores se dedicaron a recalcar la idea primordial del satélite por medio de imágenes y frases repletas de amor y de esperanza.  Al final, uno de los fráteres más activos de nuestro claustro virtual dentro del campo de la visualización se encargó de crear la plataforma para el lanzamiento de tal satélite hacia el borde de nuestra biosfera.  El lugar escogido por tal fráter fue ideal: la playa de una isla virtual, desierta, verde y fértil, en medio de un océano azul profundo.  Una playa en la cual alguna vez estuvimos en nuestras experiencias individuales y de la cual disfrutamos a plenitud por su belleza natural. [...]

  9. El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » EL PODER LA GLANDULA PINEAL Y CHORI - October 19, 2007

    [...] sabras. Hay tambien un gran enemigo de los magos, un gran seductor. El ser mago no es solo lanzar un sigil para cojerte a la chica mas buenota de la fiesta o hacer que llueva en un dia soleado o que tu peor [...]

  10. El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración… » Deriva I - El camino del mago. - October 19, 2007

    [...] inusitados, sorpresas inesperadas, casualidades no tan casuales. Tallamos nuestra propia vara, trazamos signos en el aire y a veces escribimos en un idioma que pocos entienden. Pese a todo, los elementos fundamentales nos [...]

  11. La Radiónica, Parte 2 | El Monasterio: Ocultismo, Magia, Conspiración... - October 14, 2008

    [...] debemos hacer un sigilo, cargar el sigilo (personalmente lo cargo con sangre, si el sigilo es para mi, y en caso de tratar [...]

  12. Enlaces para hoy : Blogografia - January 31, 2009

    [...] · He aquí un interesantísimo artículo que habla de la idea de usar los graffitis como método de sigilos mágicos. Brillante. Zona de Caos es una página muy interesante sobre todo el tema de lo que Crowley llamaba magick. ¿Qué es un sigilo? [...]

  13. De Crowley, El secreto, y otras hierbas psicológicas : Blogografia - August 30, 2009

    [...] consecución (para su incorporación, en todos los sentidos, a la realidad), a la vez que el uso de sigilos o representaciones de ese objetivo que se lanza al [...]

  14. Magiak + Electrónica « Centuria XXI prácticas exotéricas - January 16, 2011

    [...] debemos hacer un sigilo, cargar el sigilo (personalmente lo cargo con sangre, si el sigilo es para mi, y en caso de tratar [...]

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